La desinformación no solo altera lo que pensamos: transforma el modo en que decidimos y convivimos. Hoy, la mentira se ha vuelto un negocio y una herramienta política capaz de fragmentar sociedades enteras. Frente a ello, muchos gobiernos latinoamericanos han respondido con leyes que, en nombre de la verdad, terminan espiando a la ciudadanía, censurando contenidos y criminalizando a quienes los difunden.

Este libro invita a mirar más allá del contenido falso para revelar la infraestructura que lo vuelve tan eficaz: publicidad política sin rastro, algoritmos opacos y campañas que perfilan al electorado con precisión quirúrgica. A partir de los estándares interamericanos de libertad de expresión, la autora compara la legislación regional y propone cuatro modelos regulatorios para frenar la desinformación sin sacrificar la democracia.
Con rigor científico y mirada crítica, la obra reconstruye las herramientas más innovadoras que se discuten en la región —entre ellas, la trazabilidad publicitaria, la prohibición del perfilamiento electoral y la transparencia algorítmica— para desmontar la economía de la desinformación. Una guía indispensable para congresistas y para quienes, desde la academia y la sociedad civil, contribuyen a construir un ecosistema digital más transparente y plural.